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El Laboratorio Foster, vinculado a la Residencia de Señoritas, institución dirigida por María de Maeztu, en Madrid, fue una de las instituciones pioneras para lograr la igualdad de género en la educación científica y la autonomía de las mujeres del siglo XX. Fundado por Mary Louise Forter, se convirtió en el primer laboratorio universitario dedicado, exclusivamente, a la formación femenina en química.

En 1920, la bioquímica americana Mary Louise Foster fue nombrada directora del Instituto Internacional (situado, hoy, en la Calle Miguel Ángel nº8 de Madrid). Se trataba de una institución que tenía como fin promover e internacionalizar la educación entre las españolas. En un Madrid en la que la participación femenina en la ciencia era escasa debido a las restricciones sociales, algunas mujeres como Clara Campoamor, María de Maeztu o Concepción Arenal estaban en plena lucha por abrir caminos para la educación de las mujeres.

Tras su llegada, Mary Louise Foster se sorprendió al observar las dificultades de acceso a la formación científica que tenían las estudiantes universitarias en España, así que tomó la decisión de crear un laboratorio de Química vinculado a la Residencia de Señoritas. Forter creó este laboratorio con el objetivo de proporcionar a las mujeres un acceso directo a la formación científica y experimental. Se trataba de un lugar donde las mujeres podían realizar prácticas científicas, estudiar física, química, biología y otras ciencias naturales. El laboratorio se convirtió en un espacio donde las mujeres pudieron aprender y experimentar sin las limitaciones impuestas por las instituciones académicas convencionales.

En la institución, las mujeres no solo recibían formación teórica, sino que también tenían la oportunidad de trabajar en experimentos prácticos y obtener una educación científica rigurosa. Esto fue fundamental para su posterior integración en el ámbito profesional de la ciencia. Tristemente, este proyecto pionero se vio truncado con el comienzo de la Guerra Civil española en 1936. Sin embargo, la iniciativa supuso un trampolín para la educación científica femenina, dando oportunidades a mujeres que se convirtieron en científicas o educadoras. Este laboratorio madrileño fue un espacio clave en la lucha por la inclusión de las mujeres en la ciencia en España, una causa que tanto Mary Luise Foster como María de Maeztu defendieron a lo largo de su vida.

Recientemente, se ha publicado el libro En el jardín de las americanas. Una historia transatlántica (1871-1936), que recoge la historia de Alice Gulick, primera fundadora del Instituto Internacional. Para conocer más datos sobre la historia del Laboratorio Forter, os recomendamos leer Misioneras, feministas, educadoras: Historia del Instituto Internacional, de Carmen de Zulueta; y Pioneras españolas en las ciencias: Las mujeres del Instituto Nacional de Física y Química, de Carmen Magallón.

 

Autora: Elisa Garrido Moreno. Dpto. de Historia y Teoría del Arte (UAM)