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María Teresa Toral nació el 20 de mayo de 1911, en Madrid. Fue la tercera de siete hermanos. Provenía de una familia de buena posición. Su padre fue notario y abogado en Madrid. Su madre, Carolina Peñaranda, había nacido en Puerto Rico. Vivían en el número 21 de la calle Alcalá. Era una familia en la que se daba gran importancia al desarrollo intelectual. María Teresa, bilingüe desde la infancia, estudió en el Colegio San Luis de los Franceses, de educación francófona. A lo largo de su vida, llegó a dominar hasta cinco idiomas. La casa poseía una gran biblioteca donde se podían consultar multitud de autores en diversos idiomas. Era un hogar donde leía a Zola y se recitaba poesía.Sus primeros contactos con la ciencia se produjeron en la casa de verano familiar, en el Escorial. Allí, la familia poseía un laboratorio fotográfico donde revelaban sus propias instantáneas. Cuando terminó su formación escolar, con muy buenos resultados, manifestó a su familia sus deseos de estudiar la carrera de Química. Aunque su padre estaba orgulloso de su vocación científica, intentó convencerla de que estudiara Farmacia, una carrera con más salidas para una joven en aquella época. Finalmente, ella no desistió en su empeño y, por no defraudar a su padre, estudiará ambas carreras.Estudió Química y Farmacia en la Universidad Central de Madrid (Universidad Complutense) y se licenció, en 1933, con premio extraordinario. Sus excelentes calificaciones la motivaron a comenzar un doctorado. Pero su carrera solo acababa de comenzar. Durante su carrera investigadora, llegó a ejercer como profesora del prestigioso Instituto Escuela de Madrid e ingresó en el Laboratorio Foster de la Residencia de Señoritas. Había sido fundado por Mary Louise Foster (1865–1960) y se convirtió en el primer laboratorio de Química dedicado a la formación de mujeres en este campo científico.En 1932 se inauguró el Instituto Rockefeller (Instituto Nacional de Física y Química, CSIC), donde María Teresa Toral ingresa, solo un año después, como investigadora. Allí trabaja junto al químico Enrique Moles, catedrático de Química Inorgánica en la Facultad de Ciencias de Madrid y jefe de la sección de Química Inorgánica del Instituto Nacional de Física y Química. Moles se convierte en su mentor y comienzan a trabajar juntos con excelentes resultados. La firma de María Teresa Toral aparece, al menos, en 6 de los 16 artículos publicados por Moles en revistas extranjeras.En 1936, María Teresa Toral obtiene una prestigiosa beca para realizar una estancia de investigación en Londres. Sin embargo, nunca pudo realizar ese viaje, ya que pocos meses después estalló la Guerra Civil Española. Durante años, sufrió las terribles consecuencias de la guerra junto a otros de sus compañeros del Instituto. Finalmente, en 1956, decide marchar al exilio y escapa a México. Allí, se convirtió en profesora de química en la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México) y tradujo multitud de textos científicos.En México, donde se convirtió en una persona célebre de la academia y la cultura, comenzó una nueva vida y empezó a explorar otros campos del saber, utilizando sus conocimientos químicos para explorar el arte. En sus grabados, habla sobre la infancia y la nostalgia. Aquella realidad que tuvo que dejar atrás, tras haber abandonado Madrid, una ciudad que la había visto nacer y a la que siempre recordó, donde finalmente regresó para pasar sus últimos días y donde falleció en 1994. Su obra artística refleja la unión perfecta entre arte y ciencia, desarrollando las posibilidades de la química para la producción de obra ilustrada a través de la expresión artística. Su obra, científica y artística, es una muestra de sus vastos conocimientos científicos y su afán por experimentar y encontrar nuevos caminos.
Autora: Elisa Garrido Moreno. Dpto. de Historia y Teoría del Arte (UAM)
